IBIZA | E. R. La misión de la Unesco culminó ayer sus tres jornadas de inspección en Ibiza con un encuentro final en Can Botino con todas las instituciones implicadas para resolver dudas y contrastar algunos de los datos que se han ido recogiendo durante su estancia en la isla. Este encuentro, que tuvo una parte con técnicos del Ayuntamiento, los Consells, el Govern y la Autoridad Portuaria, y otra con representantes políticos, salvo del Govern, que excusó su ausencia, pone fin a tres intensos días de trabajo y contactos con técnicos y representantes de distintos colectivos para evaluar si las obras previstas en es Botafoc afectan a los bienes Patrimonio de la Humanidad. Para terminar, el Consistorio invitó a los inspectores a degustar productos típicos en el bar de Can Botino.
Ahora sólo queda esperar a conocer el contenido de su informe definitivo, que habrá de someterse al Comité de Patrimonio Mundial en su reunión de Brasilia en julio del año que viene, aunque estará redactado mucho antes. Inicialmente, la Autoridad Portuaria tenía previsto comenzar las obras de construcción de la plataforma de es Botafoc en diciembre, pero un portavoz de este organismo aseguró el jueves a este periódico que todavía «no se ha decidido» si se mantendrá el calendario. El Ministerio de Cultura, que es el organismo que organiza la visita de los inspectores, no ofrece ninguna información del trabajo realizado por la misión de la Unesco.
La primera parte de la jornada de ayer se centró en la sede del Consell de Ibiza, donde los representantes del Centro de Patrimonio Mundial y de los órganos consultivos Icomos y IUCN, se reunieron con el presidente del Consell de Ibiza, Xico Tarrés, la vicepresidenta del Consell de Formentera, Sonia Cardona, y con otros consellers y técnicos. En este encuentro, la delegación de Formentera expresó a los inspectores su «preocupación» por los efectos del vertido de los lodos que se extraigan de es Botafoc sobre «los bienes declarados Patrimonio de la Humanidad en el límite territorial de Formentera», en referencia a las praderas de posidonia. «Confiamos en que el informe clarifique todos estos aspectos y se tomen las medidas adecuadas para que las acciones previstas no repercutan en absoluto sobre el patrimonio de los formenterenses», dijo la vicepresidenta de Formentera, Sonia Cardona, tras la reunión, de algo más de dos horas de duración, con los inspectores de la Unesco. Los representantes de Formentera acudieron al encuentro con el biólogo Manu San Félix.
Diario de Ibiza.
http://www.diariodeibiza.es/pitiuses-balears/2009/11/07/encuentro-final-instituciones-pone-visita-inspectores-unesco/371143.html
Cardona eludió responder a las críticas del presidente del Consell de Ibiza, Xico Tarrés, a las manifestaciones públicas de la vicepresidenta formenterense en las que mostraba suspicacias sobre el control de los vertidos de fangos y por la iniciativa de plantear ahora ante los inspectores de la Unesco la inclusión del nombre de esta isla en la declaración de Ibiza Patrimonio de la Humanidad. La vicepresidenta de Formentera explicó que, aunque ayer se habló sobre esta solicitud, la reunión se centró en «la posible afectación de los vertidos sobre las praderas de posidonia de Formentera». «Se ha pedido el cambio de la denominación de la declaración, pero su tramitación sigue otra vía», señaló Cardona, para agregar acto seguido que este es el momento oportuno «para plantear que se tomen las medidas necesarias para que en un futuro no tengamos que lamentar nada». «Lo hacemos con un afán constructivo hacia la preservación de los bienes», dijo. El Consell de Ibiza no quiso hacer ningún comentario sobre la reunión.